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Un banquete premeditado

Si un ser querido abandono este plano, para ir al limbo y de ahí designan a donde va su alma, mientras que ese papelerío es eterno, uno que quedo acá en la tierra llorando y pensando siempre en esa persona que nunca se sacia la sed del olvido y siempre arrojamos sus cenizas a donde nos han dicho, pero que caso tiene si no esta presente, encima las cenizas ni son las verdaderas. La muerte se tiene que celebrar, es una despedida para que su alma eleve al mas allá y este en paz para toda la eternidad.  Por eso en esta empresa nos dedicamos a eso, CELEBRAMOS LA MUERTE, no hacemos bailes ni cortamos las calles, siempre es algo mas intimo, los mas allegados y los que tengan el valor de algo distinto. Me llamo Antonio y hoy te cuento como cambiamos algo tan básico por algo espectacular, junte mis pasiones con la cocina y la muerte, horas y días pensando en como juntarlas, tenia que ser algo único y un día mi cabeza exploto con un sueño o una realidad en otro plano, pero mi vi ahí cocinand...

Sonrisa fugaz

 Más allá del fondo, donde la oscuridad se espesa, palpita una presencia que engaña mis sentidos. Basta que mis ojos busquen un punto fijo para que el mundo se distorsione, como si la realidad se burlara de mi sed de certeza. ¿Es acaso la verdad lo que vislumbro, o solo un velo que se retira para negarse de nuevo? Me acecha una sonrisa; una curva de luz que me tienta y me invita al abismo de su mirada. Pero es una trampa de humo: cuando creo alcanzarla, ella ya se ha desvanecido. No hay tacto, no hay cuerpo. Solo queda el eco de su ausencia, una cicatriz en mi memoria que me condena a recordarla eternamente.

Querido diario... 1

  Querido diario, Hoy por fin pude matar a mi vecino. No hice mucho para conseguirlo: una puñalada por la espalda bastó. El siguiente paso costó un poco más, pero lo logré. Amarré sus piernas y lo elevé hasta que, con el cuerpo todo estirado, su cabeza comenzó a escurrir toda la sangre. Una vez drenado, metí su cuerpo en la tostadora de café. Lo desmembré para que entrara perfectamente. Cuando tomó el color y la temperatura deseada, lo dejé enfriar girándolo. Creo que escuchar sus huesos romperse mientras la máquina giraba fue orgasmo puro para mis oídos. Una vez terminada la operación, corté algunas de sus partes y comencé a moler con un molinillo manual. Ya el olor me hacía entrelazar los pies. Estaba listo para probar por primera vez una bebida especial: café humano. Origen: Perú (Cajamarca, altura 1.80 m). Notas: mandarina y miel. Tengo que especificar bien el rótulo, para que los clientes sepan de dónde proviene. Lo que me hizo llegar a la conclusión de que, si cada huma...

Querido diario... 2

  Querido diario, Hoy fue jornada doble. Me levanté con antojo de algo nuevo. Algo exótico. Algo que me haga dudar si estoy despierto o soñando. Tenía hambre… pero no de comida: de origen. Primero cayó el  turista japonés. Lo seguí por tres días. Educado, amable, con una mirada que parecía pedir disculpas por existir. Lo invité a tomar un espresso y nunca más volvió a ver el sol. Fue fácil. Silencioso. Elegante. Lo preparé como se debe. Método de goteo lento. Tueste medio. Notas: florales, cereza amarga, una pizca de hierro fresco . Textura suave, como té verde oxidado. Lo llamé "Kyoto Blend" . Después, la influencer de Rosario. Ropa fluorescente, sonrisa postiza, olor a crema solar y marketing barato. La encontré filmando un reel en la plaza. Le ofrecí un café de cortesía. Dijo que no tomaba café, que solo matcha. Le respondí: “Hoy sos el blend.” El cuerpo reaccionó distinto. Mucho colágeno, poca alma. Tueste alto. Sabor fuerte, con notas a vainilla artificial, silic...

Querido diario... 3

Querido diario, Hoy cometí un error. Y no fue un error cualquiera… fue uno que se sintió en el alma, si es que todavía tengo eso. La víctima era prometedora. Un tipo reservado, de oficina, con pinta de recién divorciado. Lo seguí hasta su casa, lo observé durante días. No tenía mascotas. No recibía visitas. Perfecto. Una noche de lluvia lo esperé en la escalera. No gritó. Solo tosió. Como si ya estuviera acostumbrado a desaparecer. Pero algo no estaba bien. Su cuerpo olía raro. A humedad, a encierro, a medicamento vencido. Pensé que el tueste lo arreglaría. Que el fuego, como siempre, haría su magia. No fue así. Lo preparé con respeto. Mismo proceso. Desmembrado, tostado lento, molido con amor. Pero al primer giro del molinillo, ya lo supe: algo estaba podrido por dentro. No físicamente. Era el alma. La molienda fue dura, grumosa, sucia. El polvo no se comportaba como café. Parecía ceniza húmeda. Lo infusioné igual… porque la curiosidad me gana siempre. El aroma: ácido, ...

Querido diario... 4

Querido diario, Hoy llegó un mensaje. No por redes, ni por celular. Una carta. Escrita a mano. Papel grueso, tinta oscura. Sin remitente. Solo decía: “Busco un sabor con historia. Algo que haya sufrido. Una mente desgastada por el tiempo, pero aún viva cuando la tuestes.” — Cliente: L. Nunca imaginé que alguien pediría algo así. No un origen. No una nacionalidad. Una vida marcada. Salí a buscarlo. Días enteros en hospitales, estaciones de tren, geriátricos, refugios. Lo encontré sentado en una plaza, hablando solo, con los ojos llenos de invierno. Un ex maestro. Viudo. Olvidado por todos. Me acerqué. Le ofrecí compañía. Me ofreció silencio. Y eso fue suficiente. Lo preparé con el mismo cuidado con el que uno prepara a un ser querido para dormir. No sufría. Solo estaba cansado. Desollé con respeto. Separé los órganos por aroma. Tueste medio. Lento. Molienda gruesa. El resultado: Notas de tabaco viejo, lápiz mordido y lágrimas de aula. Un dejo amargo al final. Po...

Querido diario... 5

Querido diario, Hoy me desperté distinto. No con hambre. Ni con ideas. Sino con certeza. No hay más blends por descubrir. Probé todas las notas: rabia, nostalgia, inocencia, sexo, abandono, fe. Y todas tenían algo en común: no eran yo. Durante años molí a otros para llenar mi taza. Pero jamás supe a qué sabe mi propia historia. Jamás me atreví a oler mis pecados, a probar mis recuerdos. Hoy decidí convertirme en mi última creación. Preparé el cuarto como siempre: limpio, ordenado, silencioso. Puse a grabar música de ambiente: la voz de mi madre cantando desde un viejo casete. Me recosté sobre la mesa de acero, y antes de dormirme, dejé la carta: Origen: Argentina. Cosecha: 1987. Altura emocional: variable. Notas: tristeza contenida, placer reprimido, amor deformado. Postgusto: eterno. Abrí las venas con precisión. Recolecté mi propia sangre. Corté en porciones iguales. Puse a calentar la tostadora. Y por primera vez… sentí lo que sienten todos los que ...