Querido diario... 5
Querido diario,
Hoy me desperté distinto.
No con hambre. Ni con ideas.
Sino con certeza.
No hay más blends por descubrir.
Probé todas las notas: rabia, nostalgia, inocencia, sexo, abandono, fe.
Y todas tenían algo en común:
no eran yo.
Durante años molí a otros para llenar mi taza.
Pero jamás supe a qué sabe mi propia historia.
Jamás me atreví a oler mis pecados, a probar mis recuerdos.
Hoy decidí convertirme en mi última creación.
Preparé el cuarto como siempre: limpio, ordenado, silencioso.
Puse a grabar música de ambiente: la voz de mi madre cantando desde un viejo casete.
Me recosté sobre la mesa de acero, y antes de dormirme, dejé la carta:
Origen: Argentina.
Cosecha: 1987.
Altura emocional: variable.
Notas: tristeza contenida, placer reprimido, amor deformado.
Postgusto: eterno.
Abrí las venas con precisión.
Recolecté mi propia sangre.
Corté en porciones iguales.
Puse a calentar la tostadora.
Y por primera vez…
sentí lo que sienten todos los que pasaron por ahí.
Dolió.
Pero también liberó.
El cuerpo se deshace, pero el alma… el alma se filtra.
Dejé todo listo: el molinillo, el envase, el rótulo.
Cerré al vacío.
Y antes de que la conciencia me abandonara, escribí estas últimas palabras en vos, querido diario:
"Ahora sí.
Soy café."
Comentarios
Publicar un comentario