Querido diario... 1

 Querido diario,

Hoy por fin pude matar a mi vecino. No hice mucho para conseguirlo: una puñalada por la espalda bastó.

El siguiente paso costó un poco más, pero lo logré. Amarré sus piernas y lo elevé hasta que, con el cuerpo todo estirado, su cabeza comenzó a escurrir toda la sangre. Una vez drenado, metí su cuerpo en la tostadora de café. Lo desmembré para que entrara perfectamente. Cuando tomó el color y la temperatura deseada, lo dejé enfriar girándolo. Creo que escuchar sus huesos romperse mientras la máquina giraba fue orgasmo puro para mis oídos.

Una vez terminada la operación, corté algunas de sus partes y comencé a moler con un molinillo manual. Ya el olor me hacía entrelazar los pies. Estaba listo para probar por primera vez una bebida especial: café humano.

Origen: Perú (Cajamarca, altura 1.80 m).
Notas: mandarina y miel.

Tengo que especificar bien el rótulo, para que los clientes sepan de dónde proviene. Lo que me hizo llegar a la conclusión de que, si cada humano de distintos países tiene un sabor único, este que estoy consumiendo tiene un aroma cítrico que me recuerda a los domingos de mandarina al sol con mi viejo, después de comer.

Fue todo por hoy. Dejo de escribir para descansar un poco. Un día agitado, lleno de sabores y aromas. Tengo algunos compradores interesados, así que empaqueto, cierro al vacío… y listo para su distribución.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sombras programadas

La sonata del Diablo

🧠 CAPÍTULO 3 — NACIMIENTO DE LA BESTIA