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🩸 CAPÍTULO 1 — EL JUEGO

  Carta para mi vecino : Te convertiste en un hermano para mí, te bancaste todas y jamás hubo alguna falla en tu noble amistad. Hoy te dejo todo lo que me rodea. Sin medir palabras me voy lejos de aquí, y quizás en alguna otra vida nos volveremos a cruzar, o quizás en todas las vidas que pasamos nos juntamos siempre pero en distintas personificaciones. ¿Te imaginas si fuéramos perro y gato? Sería muy gracioso. No quiero alargar más la despedida. Bajo estos puñados de letras te dejo todo firmado para que vivas todo lo que soñaste. Espero que sea de tu agrado la estadía en esta casa. Nos vemos, amigo… Dejé mi escritorio atrás para sentarme en la punta de la cama y recordar todo lo que fui viviendo en cada rincón de mi casa. Me concentré en el silencio que casi me partía los tímpanos con pequeños zumbidos que de lejos se escuchaban. Cerré los ojos para entrar en un sueño profundo y las imágenes se proyectaban solas en mi cabeza. Era una tarde calurosa y se me ocurrió un juego con la f...

🕳️ CAPÍTULO 2 — EL VECINO

 Huyendo de mi destino, corriendo desesperado porque sentía que el pasado me seguía hasta abajo de la cama. Corrí tan rápido que ni me acuerdo de cómo abrí la puerta. Caí en la cama con los ojos llenos de lágrimas hasta que el llanto me atrapó en un descanso mental. La almohada fue mi pañuelo en la oscuridad. Me dolía la cabeza al día siguiente. Retumbaban mis oídos como aplausos en un teatro tras una actuación ejemplar. Recordando por qué me mudé. Por qué tuve que hacerlo. La pregunta me persigue aún. Fue por exceso de amor. Una noche alocada con mi novia de varios años. Casi media vida juntos. Superamos tormentas, compartimos paisajes. Pero la raíz viene de más atrás. Nos conocimos en el colegio. En un recreo. No iba mucho a clase. No sentía que perteneciera a ese lugar. En mi casa, un padre viejo y golpeador. Una madre joven y sumisa. Hijo único. Me escapé muchas veces, hasta que el viejo se pegó un tiro. Mi madre aún lo llora. Hipócrita. Esa fue mi libertad. Dormí en la calle, ...

🧠 CAPÍTULO 3 — NACIMIENTO DE LA BESTIA

 No fue de un día para el otro. Nos quebramos en silencio. Ella tenía ideas. Y yo tenía obediencia. Al principio, fue divertido. Juegos con los límites. Pruebas. Desafíos absurdos. Luego se volvió otra cosa. Yo la amaba. Por eso no decía que no. Por eso acepté cuando quiso guardar la sangre menstrual en frascos. Cuando me pidió que durmiéramos abrazados a huesos de animales. Cuando empezó a hablarle a la heladera como si fuera un altar. La frase se volvió religión: “Si no hay, no se precisa.” Si no hay comida, comemos pan duro. Si no hay agua, nos bebemos. Si no hay moral, mejor. Vivíamos en la casa como si fuera un templo. Un mundo sin testigos. Nos masturbábamos para desayunar. Jugábamos a ser otras personas. Yo era su hermano muerto. Ella era mi madre. Era placer. Era locura. Era amor sin reglas. Y lo necesitábamos. No nos dimos cuenta de cuándo dejamos de salir. De cuándo dejamos de hablar con la familia. O con los vecinos. Hasta que apareció él. El nuevo. Paimon. Traía algo ro...

🩸 CAPÍTULO 4 — EL BANQUETE FINAL

 La noche en que todo terminó no hubo gritos. Solo una quietud espesa, como si el aire se hubiera coagulado. Ella estaba sentada en el centro de la cocina, desnuda, con el cuerpo pintado de blanco y las pupilas dilatadas como si hubiese visto a Dios. Yo temblaba. Paimon no. Paimon estaba sereno, como quien cumple una promesa vieja. Ella le dijo: "Ahora es tu turno. Quiero ser parte de él. Hazlo por nosotros." Y lo hizo. Con una cuchilla de cocina. Precisa. Lenta. Como si cada centímetro cortado tuviera un significado espiritual. Ella no gritó. Solo lo miraba. Yo, arrodillado, no podía moverme. No quería. No debía. Estaba excitado. Hambriento. Enfermo. Vivo. Cuando la sangre ya era un mar tibio sobre las baldosas, Paimon me miró. Me entregó un trozo de carne. No supe si era pecho, muslo, parte del rostro. No me importó. Lo mastiqué como quien recibe una hostia. Sabía a destino. Pasamos horas comiendo en silencio. No como caníbales, sino como sacerdotes. Yo lloraba mientras com...

Dirás mi nombre?

 Mírame a los ojos, solamente lo que quería era un poco de ti, trate de ser otra persona pero nada parecía cambiar, ahora se que este es quien realmente soy por dentro, finalmente me he encontrado luchando por una oportunidad.. que esperas ven por mi, ven tómame, tómame como esa noche que poseíste un cuerpo frágil para tu luz de esperanza y vivir otra vida que ni siquiera sabias que podrías encontrarte, cerrare los ojos por ultima vez para que vos los puedas abrir para siempre, cambie mi alma por verte sonreír una vez mas, no soy egoísta pero vos me sacas lo mejor de mi, te doy mi vida para que vos brilles y retomes todo donde dejaste..  ahora son palabras sueltas y quizás ni riman, pero acá están  Las palabras fuertes se construyen solo con oraciones que salen de adentro sin traba alguna, las razones por ser un apartado del mundo me hace mas fuerte en el interior de mi persona, si no te caigo bien púdrete, muérete, tu sangre puede saciar a la bestia que vive en mi, a la ...

Las estrellas me guían

Mas allá de todo lo que esta escrito, mas allá de la sabiduría que todos tenemos, mas allá del bien y del mal, se encuentra nuestra vida. Si todo se contrae hasta acabar en un punto de energía y vuelve la vida a comenzar, te buscaria hasta mis limites con tal de verte sonreír. señales marcaban mis destino como Hansel y Gretel hacían el camino de pan, hoy escribiendo todo lo que se me ocurre dejo de lado mi ser superior para entrar en sintonía con mi cuerpo y dedicarle tiempo a mi aura oscura y apagada. Pinte las paredes de mi pieza para ocultar las manchas que había en ellas, genere capas y capas en poco tiempo para darme cuenta que las manchas de sangre no se borran con nada y que con cabello humano no se puede esparcir bien la pintura. Arranca mis ojos con un lápiz y dibújame una mirada que no tema a mirar hacia delante, que mi lucha interna me esta consumiendo..

Creo que estaría bien...

 No había reloj, no existía el tiempo, lo que marcaba el comienzo del día o el finalizar era únicamente la salida del Sol o el brillo Lunar. En esta casa no se hablaba de la hora si no de cada momento vivido en la oportunidad deseada, suma una experiencia que alegra a cada individuo bajo el mismo techo. Use todo mi cuaderno, recuerdo cuando solamente eran hojas en blanco de tapa dura sin vida y ahora esta lleno de calcomanías, lleno de líneas que forman algún que otro dibujo o frases vacías pero llenas de esperanza de que algunas vez serán leídas por no se quien. El consumo del café me dio un poco mas de vida cuando trace mi primera línea y termino siendo un portal que sin querer abrí por leer lo que escribí al revés... Una petición le hice al de arriba, que empiece con el papeleo por que no aguanto mas todo esto, pero creo que el de abajo escucho mi lamento y me ofreció un don pero a cambio mi vida, y mientras me miraba fijamente barajando sus cartas accione a que abriera mi pecho...