Querido diario... 2
Querido diario,
Hoy fue jornada doble. Me levanté con antojo de algo nuevo. Algo exótico. Algo que me haga dudar si estoy despierto o soñando. Tenía hambre… pero no de comida: de origen.
Primero cayó el turista japonés. Lo seguí por tres días. Educado, amable, con una mirada que parecía pedir disculpas por existir. Lo invité a tomar un espresso y nunca más volvió a ver el sol. Fue fácil. Silencioso. Elegante.
Lo preparé como se debe. Método de goteo lento. Tueste medio.
Notas: florales, cereza amarga, una pizca de hierro fresco.
Textura suave, como té verde oxidado. Lo llamé "Kyoto Blend".
Después, la influencer de Rosario. Ropa fluorescente, sonrisa postiza, olor a crema solar y marketing barato. La encontré filmando un reel en la plaza. Le ofrecí un café de cortesía. Dijo que no tomaba café, que solo matcha. Le respondí: “Hoy sos el blend.”
El cuerpo reaccionó distinto. Mucho colágeno, poca alma.
Tueste alto. Sabor fuerte, con notas a vainilla artificial, silicona y rabia contenida.
Lo llamé "Plastic Roast".
Después de moler ambas cosechas, las probé juntas. Fue un error.
El japonés se perdía en la mezcla. La influencer tapaba todo con su dulzor mentiroso.
Aprendí algo importante: los humanos no se mezclan bien.
Cada uno debe ser honrado por separado.
Ahora el laboratorio huele a perfume barato y a nostalgia.
Mañana buscaré algo más… terrenal. Algo que sepa a barro, a lluvia, a infancia.
Voy a dormir. Pero mi lengua no.
Sigue buscando nuevas historias para saborear.
👍🖼️🎨
ResponderEliminar